Génesis del título de La casita del cedrón

Por: Arturo Concepción

La casita del cedrón es la obra del escritor José Oregón Morales (1949-Pampas-Tayacaja) y que fue presentada en la III Feria del Libro Zona Huancayo el 1 de julio a las 5:30 p.m. en el auditorio Oswaldo Reynoso. Diremos que el título responde a los intereses del autor para que su obra tenga acogida en la sociedad. Iniciamos la lectura de una obra literaria con la comprensión del título.

La casita del cedrón es un título poético, el autor pone de relieve, metafóricamente, la presencia del cedrón, árbol de hojas aromáticas que se toman en infusión, y que sirve de compañía  y recurso alimenticio a los tres hermanos que han huido de la casa familiar y viven en la casita que les dio su tío Godo, hermano de la mamá:

“El tío Godo nos cedió una casita en las afueras del pueblo, bella como una margarita blanca acurrucada en los verdes sembríos del valle. Sólo tenía dos habitaciones, nos dio la del segundo piso. Lo que la hacía más bella era un arbolito de cedrón, verde y vigoroso que expandía su aroma en todo el ambiente”.  (La casita del cedrón, p.52).

En esta obra, el título relaciona la casa donde habitan los tres hermanos con el arbolito a quien consideran como un miembro de la familia, y que les prodiga su auxilio en los momentos más críticos de la necesidad:

“Impulsados por el hambre salíamos a pasear por la vera de los trigales ajenos y disimuladamente arrancábamos algunas espigas, las desgranábamos, las tostábamos en la callana y luego de molerlos sobre el batán conseguíamos un puñado de morón para la sopa de ese día.
”Semanas completas volvíamos los ojos al cedrón y él nos alcanzaba sus ramas generosas para quebrarlas, y hervir sus aromáticas infusiones. Sobrevivíamos al hambre sólo con su agüita.
”Muchos días, vencidos y tristes, nos sentábamos alrededor de la olla vacía. Entonces los tres hermanos, cuatro con el cedrón masticábamos nuestra amargura”. (La casita del cedrón, pp. 55-56 ).

El escritor José Oregón Morales con este título anhela despertar la curiosidad del lector, quien  con seguridad se ha preguntado, ¿es posible que un cedrón tenga su casita?, ¿es la historia animada de un cedrón?, optando por la lectura para salir de sus dudas, pues  títulos como éste generan intriga, por ejemplo La serpiente de oro de Ciro Alegría, en la novela no hay ninguna serpiente, sino que es la denominación poética que realiza el novelista del río Marañón.

Publicado en Fulgor de espigas, del diario Primicia de Huancayo

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